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Ver todo →Un precio ridículo o un pago a un particular no es una oferta oficial. No lo completes para probar. El comprobante después no vuelve solo. Una barra que se llena en SuperTropaff es un dibujo de la página, no tu saldo. No la completes instalando un archivo. El inventario real se mira dentro de la partida.
En el ordenador, quita extensiones que prometan rellenar el canje. En el móvil, no actives un perfil ni una VPN porque SuperTropaff lo exija. Eso no forma parte de abrir el juego. Si escribiste el correo o la clave, da el dato por salido. Cámbialo. Mira si el correo reenvía mensajes a otra dirección y quita ese reenvío si no es tuyo.
Reclama un cargo donde te lo hicieron, con el movimiento a la vista. No lo reclames en el formulario que lo provocó. No aceptes una segunda ayuda que pide otro código del correo. Es el mismo pedido con otras palabras.
No hace falta medir cuánta gente cae. Basta con no ser quien escribe la clave. Las cifras de visitantes no protegen la cuenta. Si un menor quiere el premio de todas formas, ofrécele mirar juntos la tienda del juego y el precio real. Eso sustituye al atajo.
El código que llega al teléfono o al correo es tuyo. Quien te lo pide en el chat, aunque use un nombre de administrador, no es soporte. No lo reenvíes. Cierra sesiones en móviles que ya no usas. Si el juego muestra dispositivos conectados, revísalos después de haber pasado por una página rara como ZeroTropaff.
Si jugabas una cuenta compartida, avisa al dueño. La regla a partir de hoy es corta: el código se prueba dentro del juego o no se prueba. No confirmes en un chat que ya entraste a la cuenta. Esa frase le dice a un desconocido que la sesión está viva. Di que lo mirarás en el juego, y haz solo eso.